domingo, 24 de marzo de 2013

"Days of Infamy" de Harry Turtledove



Tras haber recibido inmerecida candela desde Histocast por un audio que no pude colgar por problemas técnicos, me desquitaré dejando la reseña por escrito.

"Days of Infamy" es una saga escrita por el rey americano de las ucronias: Harry Turtledove. Servidor se leyó su saga "Victoria Confederada", al menos hasta llegar a los años treinta. Y cuando pude descargarme este libro, decidí echarle un vistazo.

En esta saga de libros, la visita japonesa a Pearl Harbor se ve reforzada con varios regimientos de infantería japonesa que toman la isla. Veremos el día a día desde el punto de vista de diferentes personajes: un prisionero de guerra americano, Minoru Genda, un cabo japonés y los miembros de una familia de Oahu con orígenes japoneses entre otros. Aquí incluso algunos portaaviones americanos serán hundidos durante el raid, lo cual añadirá más dificultades a los americanos. Y tenemos la famosa "tercera oleada", apoyando la invasión anfibia.

Si bien el primer libro se me hizo entretenido, el segundo "The Beginning of the End" se me hizo algo más cuesta arriba. La ocupación es cruda, y el hecho de que una de las personajes acaba siendo una "mujer de comfort" para las tropas japonesas hizo que el libro se me hiciera algo más cuesta arriba aún. Eso sí, el contraataque norteamericano hizo que volviera a subir la intensidad.

Fue un libro entretenido, con los sospechosos habituales (Yamamoto, el general Yamashita o Halsey). Como sigo diciendo, el primer libro mejor que el segundo.




domingo, 17 de marzo de 2013

El discurso de Tim Collins

Discurso del TCol Tim Collins, 1st Battalion  Royal Irish Regiment, antes de la Operación Libertad Duradera. Tal como lo anotó una periodista.

"Vamos a Irak para liberar, no para conquistar.

No ondearemos nuestras banderas en su país. Estamos entrando en Iraq para liberar un pueblo, y la única bandera que ondeará en esta Vieja tierra es la suya. Mostradles respeto.

Hay algunos que están vivos ahora que no seguirán vivos pronto. Los que no quieran ir, no los enviaremos allí.

De los demás, espero que les deis caña. Eliminadlos si eso es lo que eligen.

Pero si sois feroces en la batalla, recordad ser magnánimos en la victoria.

Iraq está empapado de historia. Es el lugar del Jardín del Edén, del Diluvio Universal y donde nació Abraham. Pisad con suavidad allí.

Veréis cosas que ningún hombre podría pagar por ver. Y tendréis que ir muy lejos para encontrar un pueblo más decente, generos y justo que los iraquíes. Os sentiréis incómodos por su hospitalidad, incluso aunque no tengan nada. No los tratéis como refugiados, por que están en su propio país. Sus niños que son pobres, en los años venideros sabrán que la luz de la liberación fue traida por vosotros.

Si hay bajas, recordad que cuando se levantaron y vistieron esa mañana, no tenían previsto morir en ese día. Permitidles dignidad en su muerte. Enterradles con decoro y marcad sus tumbas. 

Es mi intención traeros a todos de vuelta con vida. Pero habrá gente entre nosotros que no verá el fin de esta campaña. Los pondremos en las bolsas (de cadaveres) y los devolveremos a casas. No habrá tiempo para la pena.

El enemigo no debe dudar que somos su némesis y que vamos a traerles su justa destrucción. Hay muchos comandantes regionales de Saddam que tienen manchas en sus almas y que están calentando los fuegos del infierno para Saddam. Él y sus fuerzas serán destruidas por lo que han hecho. Mientras mueren sabrán que sus acciones les han llevado a ese lugar. No mostréis piedad.

Es un gran paso quitarle la vida a alguien. No debe ser hecho a la ligera. Sé de hombres que han quitado vidas innecesariamente en otros conflictos. Puedo aseguraros que llevan la Marca de Caín en ellos. Si alguien se rinde a vosotros recordad que tienen ese derecho en la ley internacional, y aseguraros que un día puedan volver a casa con su familia.

A esos que quieran pelea, nuestra intención es satisfacerles.

Si hacéis daño al Regimiento o a su historia matando con excesivo entusiasmo o cobardemente, sabed que vuestra familia sufrirá. Seréis apartados a menos que vuestra conducta sea soberbia, pues vuestras acciones os seguirán en la historia. No traeremos verguenza ni a nuestro uniforme ni a nuestra nación.

En lo que se refiere a nosotros, que todos podamos volver a casa y dejar un Irak que sea un lugar mejor por habernos tenido allí.

Nuestro negocio ahora, está en el norte."


Recreación por Kenneth Branagh (¿quien si no podría darle el toque shakespeariano?) en inglés.




Es casualidad que publique esta entrada hoy, pese a las noticias de hoy.

Y, por cierto, feliz San Patricio.





viernes, 15 de marzo de 2013

Unas chicas muy guerreras


Aprovechando que recientemente fue el Día de la Mujer, y que podcasts como Histocast y Zafarrancho Podcast. Hoy quería tocar un tema poco conocido y poco comentado.

Nos desplazamos a la Rusia Imperial. Pero no a la esplendorosa de la época de Pedro el Grande, si no a un imperio que está en sus últimos estertores en 197. El Gobierno tecnócrata de Kerensky busca formas de motivar a un pueblo ruso cansado de una guerra que dura ya tres años y se ha cobrado millones de bajas. Llegan a la Stavka informes sobre mujeres que piden alistarse voluntariamente o que, directamente, se hacen pasar por hombres para enrolarse en los ejércitos del Zar de Todas las Rusias y vengar a maridos, hermanos o hijos muertos por las balas enemigas. 

Se pensó que si se organizaban unidades estrictamente femeninas se matarían dos pajaros de un tiro: tendrían tropas leales y convencidas, y los varones hastiados por la guerra lucharían por "verguenza ajena"(*). Se formaron el 1er. Batallón de Mujeres de Petrogrado, el 1er. Batallón de Mujeres de la Muerte, el 2o. Batallón de Mujeres de Moscú de la Muerte, el 3er Batallón de Choque de Mujeres del Kuban e incluso un 1er. Destacamento Naval de Mujeres. El 1er. Batallón de la Muerte de Mujeres  fue puesto al mando de una mujer que ya ostentaba rango de suboficial, Maria Bochkareva, o Yashka para sus amigos.


Yashka ya tenía una vida de novela. Nacida en Novgorod, siguió los pasos de un marido díscolo, hasta que llegó la Gran Guerra. Consigue entrar en el 25o. Batallón de Reserva de Tomsk gracias a un permiso especial del Zar Nicolas II. Allí es objeto de burla y acoso sexual hasta que empiezan a caer las bombas enemigas y Bochkareva lucha como una leona. Será herida tres veces y condecorada dos. Hace que las reclutas se rapen el pelo y reniega como una carretera. Todo queda claro en una frase que pronuncia en el primer día de adiestramiento: "Ya no sois mujeres. Sois soldados".



Tras unas duras semanas, donde de las 2.000 voluntarias iniciales quedan solo 300, se las agrega al 525o. Regimiento Kuruk-Darinsky, luchando creca de Smorgon (en la actual Bielorrusia) durante la llamada "Ofensiva Kerensky". Su asalto es un éxito, y avanzan a través de tres líneas de trincheras. Pero sus acompañantes masculinos encuentran una bodega con botellas de vodka, y se detienen a echar un trago hasta acabar completamente borrachos. Por entonces nuestras chicas habían tomado 200 prisioneros, a cambio de seis muertas y 30 heridas (entre ellas la propia Bochkareva). Pero llegó el contraataque alemán, y las chicas se encontraron solas. Tuvieron que retirarse bajo el fuego de cobertura de Vera Butchareva, que cubrió disparando una ametralladora la retirada de todos (incluso de sus borrachos compañeros).

Aunque el bautismo de fuego fue un éxito, las chicas no consiguieron el resultado esperado. Los soldados rusos estaban cada vez más cansados de luchar, y el que unas chicas vinieran a prolongar esa absurda guerra no les sentó bien. Sufrieron muchos insultos , entre ellos el de ser una "plaga de lesbianas". Incluso una pandilla atacó y dió una paliza a Bochkareva, instándola a disolver la unidad. Maria seguía en el frente cuando otras mujeres tomaron un rol protagonista en la cercana tragedia.



Y es que el grupo de revolucionarios soviéticos que, liderados por Vladimir Antonov-Ovseenko, tomó el Palacio de Invierno, se sorprendió de los defensores que apresó: algunos cosacos, unos pocos cadetes y 137 mujeres del 1er Batallón de Mujeres de Petrogrado. Cuando las vió entrar en el Palacio, un diplomático francés dijo que: "marchaban al paso, mostrando un espíritu marcial evidente. Solo traicionado por la robustez y su feminidad". Poco pudieron hacer esas mujeres cuando la avalancha se les vino encima. Y siendo prisioneras, muchas fueron acosadas y tres de ellas declararon ser violadas. Vivieron bajo amenaza hasta que la mediación del agregado militar británico, el general Alfred Knox, las liberó. Dió a entender a sus captores que "sería un gesto galante" dejarlas ir. Y ellas fueron liberadas, pero no volvieron a sus casas, si no a sus cuarteles.



Durante la Guerra Civil Rusa, ningun bando (ni blancos, ni rojos, ni verdes...) formó unidades exclusivamente femeninas. El embrión de una buena idea murió en una guerra cruel y moderna. Yashka, tras una gira por los EEUU y Reino Unido, donde el Rey Jorge V la recibió en audiencia, volvió a Rusia para luchar con los ejércitos blancos. Intentó organizar unidades femeninas de combate en Arkangelsk, y luchó por formar un destacamento médico femenino en el ejército del almirante Kolchack. Pero en 1920 un tribunal soviético la condenó a muerte y fue fusilada el 16 de mayo de 1920.

Y, aunque sé que no me salvará de que Goyix me de cera en el próximo Histocast, prometo algo más para redimirme...


(*)tuve tentaciones de poner el link de Loulogio, pero no quería perder a los pocos lectores serios que me quedaban...

jueves, 10 de enero de 2013

Hablemos de cine.... En Histocast


El día a día es inflexible, y puedo dedicar al blog poco tiempo. Por suerte, los cracks de Histocast han vuelto a contar conmigo para un nuevo podcast. En el podcast sobre cine bélico nos reunimos ocho hombres sin piedad y comentamos sobre cine bélico e histórico.

Espero que lo disfrutéis.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Ralph Semmes, el caballero corsario del Sur



La Guerra de Secesión cuenta con una buena cantidad de heroes sureños mediáticos: Robert E. Lee, Stonewall Jackson o Jeb Stuart. Por el lado naval, parece que solo el mítico choque entre el buque blindado confederado Merrimack y el Monitor merezcan la pena ser conocidos.  No hablaré de este choque, War Nerd (en inglés) y el podcast Histocast ya lo han tratado de forma que poco puedo aportar.

Pero eso no quita que, como en toda marina en inferioridad numérica, hubiese guerreros que decidieran pelear por su cuenta y riesgo contra un enemigo superior en número. Y en la Guerra de Secesión hubo un personaje así. Un corsario comparable a los míticos Robert Surcouf o Felix von Luckner. El corsario de Dixie fue Raphael "Ralph" Semmes.

La guerra lo cogió trabajando en la oficina federal dedicada al control de faros. Se vió en dicho destino con 52 años, pero ya había visto acción. En su momento dejó su Alabama natal y se enroló en la Marina Estadounidense, pero también estudió Derecho. Fue llamado a filas durante la Guerra contra México en 1848. Allí tuvo su primer mando, el USS Somers, un buque que ya tenía algo de leyenda negra al haber sufrido un motín a bordo. Y en una misión de bloqueo en las costas de Vercruz, el Somers se hundió, ahogándose 32 de sus casi 200 tripulantes. Semmes afrontó un consejo de guerra, que esperó a bordo del USS Cumberland, acompañado de otro oficial en desgracia: John Winslow, quien había embarrancado su USS Union. Parecían dos oficiales en desgracia, pero hicieron amistad. Una amistad que se pondría a prueba en el futuro, pero no adelantemos acontecimientos....

Tras esa caida en desgracia, la secesión de los Estados del Sur le llega mientras se encuentra en Washington. Ante el complicado dilema de luchar por la Unión o por su estado natal de Alabama, Ralph Semmes elige este último. Llega a Richmond, donde espera que el secretario de marina Stephen Mallory le asigne un barco. Y al cabo de un tiempo consigue lo que quiere: el mando del primer buque de guerra confederado, el CSS Sumter

CSS Sumter, capturando dos presas bajo bandera argentina.

Dicho buque no fue construido inicialmente para guerrear. El vapor "Havana" fue construido en 1859, y hacía la ruta comercial entre New Orleans y La Habana española. Ante la escasez de medios iniciales de la Marina Confederada, se le armó con una pieza de artillería de 20cm y de cuatro cañones de 32 libras, todas ellas piezas de avancarga. Conscientes de que no pueden igualar la superioridad naval del Norte. Se arma un buque corsario para atacar el comercio naval enemigo, privándolo de medios materiales para proseguir la guerra o haciendo la navegación tan costosa (por las primas de los seguros navales, por ejemplo) que el comercio mediante este valioso medio se redujera a su mínima expresión.

El problema era que el Sumter no era un buque diseñado para el corso, si no para comerciar con un puerto relativamente cercano. Debía avituallarse de carbón y suministro de forma habitual. Y un buque corsario debe navegar muchas millas sin calar en puertos amigos, o puertos neutrales donde sus perseguidores puedan coparlo.

Al mando de Semmes eludirán la flota de bloqueo del Mississippi, fugándose del USS Brooklyn. Una vez libre en el mar, atacará buques mercantes estadounidenses por el Caribe, llegando hasta Brasil para luego volver hasta la Martinica Francesa. Allí pasará un tiempo avituallándose bajo la atenta mirada del vapor federal USS Iroquois. Un buque superior en armamento al Sumter. Parecería que las correrías del corsario debieran haber acabado, pero logra volver a dar esquinazo a la flota del Norte y huye hacia Europa, recalando primero en el puerto de Cadiz y luego en Gibraltar. Allí el gobierno español le permitió un avituallamiento mínimo. Estando Cuba tan cerca de los beligerantes, la Corona estaba obligada a ser lo más neutral posible. Aunque, para lo que sirvió en 1898 podrían haberla dejado avituallarse de carbón y armas hasta las cejas...

Tras esta estancia en aguas españolas, huyó al puerto británico más cercano: Gibraltar. Los británicos, que les tenían ganas de los yankis por el asalto al Trent, buque de su majestad que llevaba unos emisarios confederados a Gran Bretaña. Allí se aprovisionó bien, llegándole fondos para pagar las pocas reparaciones que había hecho en Cadiz. Pero también llegaron varios buques de la Marina Federal, quedando el corsario confederado atrapado. Semmes y la tripulación se fueron, viajando en vapores civiles británicos, a las Azores, donde pasarían a servir en un buque de leyenda: el CSS Alabama

Vista la imposibilidad de que el CSS Sumter saliera, la marina confederada lo vendió a un armador británico. Pero siguió sirviendo a la Confederación, llevando provisiones y mercancías a puertos confederados, burlando el bloqueo de la marina yanqui. Transportó armas y algodón a puertos confederados, volviendo a Gran Bretaña con algodón. Al final se hundirá tras la guerra cerca de Francia, sirviendo como mercante bajo bandera británica.





CSS Alabama

 
Pero mientras el Sumter desarrolla estos nuevos cometidos, Semmes se encuentra a bordo del CSS Albama. Este buque, salido de los astilleros John Laird Sons & Co de Liverpool, sí que ha sido diseñado en vistas de una guerra de corso de largo alcance. Puede alcanzar los 24 nudos gracias a sus motores a vapor, y sus armas le convierten en un rival feroz: 6 cañones de 32 libras (3 por lado) y dos cañones pivotables (uno pesado de 110 libras y otro de 68 libras). Dicho buque parte de Inglaterra desarmado, para evitar quejas estadounidenses de violación de neutralidad por parte de los británicos bajo el inocuo nombre de "209". En las Azores es armado y recoge su tripulación, formada por veteranos del CSS Sumter y marineros profesionales (aka mercenarios) británicos. Tras capturar y quemar varios balleneros norteamericanos por las Azores, lleva la guerra a las costas yankis atacando mercantes navegando por la costa americana.
Tras intentar un ataque furtivo contra el puerto de Nueva York, que no puede hacer por ser un objetivo demasiado bien protegido, baja al sur, a la costa de Texas. Allí, en Galveston, se encuentra una flota bombardeando el puerto de la ciudad. Tras hacerse notar, el almirante estadounidense piensa que debe ser algún buque contrabandista que burla el bloqueo y envía el USS Hatteras, el más debil de la flotilla, que acaba quedando apartado de la flotilla. 

Este se acerca incauto al lobo vestido con piel de cordero. Pide al desconocido que se identifique, y Semmes se hace pasar por un buque inglés. Cuando los federales avisan que van a arriar un bote para inspeccionarles, los rebeldes hacen volar su bandera y disparan al enemigo incauto. El buque confederado, superior en potencia de fuego, logra que el Hatteras se rinda, siendo el único buque de la marina federal en ser derrotado por los confederados, y consiguiendo huir del resto de la flota.

El final del USS Hatteras

Tras eso, el CSS Alabama se dirigirá al sur, hacia la costa de Brasil. Tras actuar durante un tiempo desde la isla de Fernando Noronha, con cierta complicidad del gobernador local, logra un nuevo buque cuando el mercante Conrad es armado y, con una pequeña tripulación procedente del Alabama, se convierte en el CSS Tuscaloosa. Mientras, el protagonista de nuestra historia se dirigirá hacia Surafrica, cruzando el Cabo de Buena Esperanza. Por esa zona será perseguido por el buque estrella de la flota federal, el USS Vanderbilt, al que dará esquinazo constantemente. A veces solo por cuestión de horas.

El temible USS Vanderbilt


Y es que parece que el corsario fuera como Pedro por su casa, pero no olvidemos que la falta de radar hacía la detección de buques enemigos algo complicado. Solo podías conseguirlo anticipando los movimientos de tu enemigo, o basándote en la información de buques con los que te cruzases. La verdad, no me parece que los oficiales federales hicieran el ridiculo al no poder cazar a Semmes. Debía ser un trabajo dificil.

Semmes seguirá navegando y capturando buques federales por el Índico y el Pacífico Sur. Cruzará el Cabo de Hornos y se dirigirá a Francia. Tras 534 días en la mar, en una navegación que rodea el mundo sin visitar un puerto confederado, se dirigirá a Francia para afrontar unas reparaciones necesarias. Si el desgaste en un buque moderno ya sería considerable, imaginad en un buque de madera. Al final logrará alcanzar el puerto de Cherburgo en junio de 1864. Si los motores y el casco estaban desgastados, imaginad una tripulación que lleva tiempo sin pasar más de uno o dos días en un puerto. Pero Semmes no tuvo en cuenta un pequeño problema técnico: Cherburgo era un puerto militar, sin muelles civiles. En Le Havre no hubiera tenido este problema. Pero las leyes de neutralidad le obligan a que, si se iba de Cherburgo, no podía visitar un puerto francés en los tres siguientes meses. Podían dejar el buque en Cherburgo y esperar verse rodeados de navios federales, o podían buscar pelea contra el buque más cercano, el navio federal que vigilaba el Canal de la Mancha: el USS Kearsage. A su mando, John Winslow, su amigo de miserias de la época en México.

El US Kearsage llegó a Cherburgo el 14 de junio, mostrando pabellón y dejando claro que si los confederados querían escapar, tendrían que verselas con ellos. Pero el CSS Alabama de entonces no era el que se peleó con el USS Hatteras. Estaba desgastado y en horas bajas. Los dos buques se dedicaron a preparar para el combate durante cuatro días. Aunque quería partir el día 17, Semmes dejó el puerto de Cherburgo el día 19 a las 9 de la mañana, precedido por el yate inglés Deerhound y seguido por el buque blindado francés Couronne, enviado para vigilar que no se violara la neutralidad francesa. Antes, Semmes ha enviado mediante valija diplomática el siguiente mensaje a Winslow:

« Mi intención es combatir contra Vds, para lo cual he tomado los preparativos necesarios. Pienso que estaré preparado mañana, o a muy tardar pasado mañana. Esperando que tendrá paciencia para esperarme, tengo el honor de ser su servidor obediente: R. Semmes, Capitán. »

En las orillas, muchos franceses observaban el evento con curiosidad. El expreso de París a Cherburgo trajo muchos espectadores que no se querían perder el duelo. Mientras el Alabama avanzaba, el Kearsage estaba celebrando misa. Winslow suspendió el ato y llamó a la tripulación a las posiciones. Quería dejar avanzar al Alabama lejos de aguas francesas, para evitar que si el combate iba mal para los confederados, estos pudieran volver a Francia.

A 7 millas de la costa francesa, Semmes abre fuego contra su enemigo. Esta primera andanada y dos más fallaran, hasta que el Kearsage responde. Entonces los dos buques irán dando bordadas, enfrascados en una lucha a muerte. El Alabama confia en su velocidad de disparo, mientras que el Kearsage dispara con paciencia pero con precisión. El Kearsage logra abatir el cable que aguanta la bandera confederada, haciendo que esta caiga. Semmes arria otra bandera nueva. Por su parte, un disparo afortunado de uno de los cañones pivotantes del buque confederado, inutiliza el cañón pivotante de los federales. Otro de sus disparos alcanza el codaste del buque estadounidense, sin explotar. Muchas balas del Alabama no llegarán a explotar, debido al desgaste material y a la poca calidad del armamento.

"La batalla entre el USS Kearsage y el CSS Alabama", por Edouard Manet. Se puede ver en el Museo de Arte de Philadelphia.


Por otra parte, la precisión de los disparos del Kearsage se cobra sus dividendos. Uno de sus disparos toca la línea de flotación del confederado, dando en el almacen de carbón. Semmes, en previsión del combate, llenó ese compartimento. Y eso le salvó de que el proyectil diera en el motor, pero el buque empezó a dejar ir una estela negra muy siniestra.

A los 45 minutos de combate,  el Alabama encajó otro impacto en la línea de flotación. El agua empezó a entrar a mucha velocidad y a amenazar en inundar la sala de motores. En la séptima bordada, Semmes decidió que todo estaba perdido e intentó ir hacia la costa francesa. Cuando su primer oficial, Kell, le informó que el buque se hundiría en 15 minutos y vió que el Kearsage estaba entre él y la costa francesa, decidió arriar la bandera. Los federales siguieron disparando, al parecer pensando que debían de haber derribado de nuevo la bandera confederada. Hasta que no vieron una bandera blanca no cesaron el fuego. Era mediodía.

Captain Winslow's track chart of the engagement

Diagrama de la época, explicando la batalla.

El Alabama se hundía, pero Semmes organizó la evacuación. Se bajaron dos botes, y el yate británico Deerhound se acercó a recogerle a él y a varios oficiales y tripulantes. Muchos sospechan que el yate estaba allí para evacuarles si la cosa iba mal. Cabe decir que el Deerhound tiene también un pedazo de historia española, pues traerá armas a los carlistas en la Tercera Guerra Carlista, hasta su captura por la Marina Real Española. Por otra parte, un joven artista francés, llamado Edouard Manet, pintará en esta batalla su primer paisaje naval, alejado de sus típicos cuadros parisinos.

INSURRECION CARLISTA YATE DEERHOUND CON ARMAS PRA CARLISTAS EN SANSEBASTIAN (Arte - Grabados - Modernos hasta el siglo XIX)

El yate Deerhound, llevando armas a los carlistas.

Y entremos en la factura del carnicero: el Alabama acaba la batalla con 9 muertos en combate, 16 ahogados y 22 heridos. 68 marinos confederados acabarán prisioneros en manos de los federales. Semmes acaba huyendo a Gran Bretaña, donde esperará el resto de guerra la oportunidad de mandar otro buque corsario. Pero la guerra acaba sin que pueda obtener otro mando, aunque no implica que deje de luchar. Viajaa bordo del vapor Tasmanian hasta La Habana, para ser recibido como un heroe en Mobila, donde se le nombra Almirante. El presidente Jefferson Davis no le dará ningún buque, pero le asciende a general de brigada del ejército, luchando hasta la rendición de los confederados. El general/almirante Semmes será el primer y único norteamericano en ostentar ambos rango simultaneamente. A bordo del Sumter, en los seis meses a su mando, capturó 18 mercantes. Y en el Alabama, capturará 65 barcos, haciendo casi 2.000 prisioneros sin perdidas propias.

Es arrestado el 15 de diciembre de 1865, acusado de piratería. Se le mantiene arrestado a la espera de juicio hasta el 7 de abril de 1866, cuando se le deja en libertad. Dará clases en el Seminario del Estado de Louisina (la actual Universidad Estatal de Louisiana), muriendo el 30 de agosto de 1877 a la edad de 68 años. Sus actos recuerdan las palabras que dijo al presidente Jefferson Davis: "Pese a lo que se haya dicho de mí, no he dado, al menos, motivos de deshonra al nombre y personalidad de América."


domingo, 25 de noviembre de 2012

Jinetes tomando el Gran Reducto de Borodino


Coraceros sajones

El 7 de setiembre de 1812, muchos soldados franceses creyeron volver a ver salir el Sol de Austerlitz, aunque nada bueno presagiaba que ese Sol les deslumbrara.

Napoleón había empezado unos meses antes su campaña más ambiciosa: la invasión de Rusia. Agrupando uno de los mayores ejércitos vistos anteriormente (algunas fuentes dicen entre 400.000 y hasta 700.000 hombres agrupados) había cruzado el rio Niemen intentando buscar una batalla decisiva contra sus enemigos rusos. Pero el comandante ruso, general del 1er Ejercito y ministro de la guerra Barclay de Tolly, evitó dicha batalla retirándose. Excepto una escaramuza en Smolensk, el único desgaste sufrido por lasntropas del ejército francés fue debido a las marchas, la necesidad de colocar guarniciones en ciertos puntos y alguna escaramuza contra cosacos.

Hablaba antes de ejército francés, pero era una fuerza con casi tantas nacionalidades como un equipo de futbol moderno. Además de franceses, encontraremos una buena cantidad de polacos. A rey Jerome Bonaparte de Westfalia le siguen tropas de su país, así como a Eugene de Beauharnais le siguen una buena cantidad de tropas italianas. Además, tenemos amplia cantidad de germanos (hessianos, bávaros, sajones entre otros) y algunas unidades de croatas. No podemos olvidar el contigente ibérico: la Legión Portuguesa y los españoles encuadrados en el Regimiento José Bonaparte.

La estrategia de Barclay de Tolly funciona, pero no es del agrado de los jefes rusos. Muchos de ellos ven a Barclay, descendiente de escoceses al servicio del zar, como un "outsider", un forastero que no merece mandar tropas rusas. Uno de los más recalcitrantes es el príncipe Bagration, que lamenta permitir que el enemigo se despliegue como un cancer por el suelo de la Madre Rusia. Al final se sale con la suya y logra que se nombre como comandante al general Mikhail Kutuzov: un veterano de las Guerras Turcas, donde quedó tuerto, que luchó al lado de Suvorov. En palabras del general británico Wilson: "Un "bon vivant" - limpio, cortés y astuto cual griego, con la inteligencia nata de un asiático y la educación de un europeo". Su plan inicial es enfrentarse a Napoleón en el pueblo de Gzhatsk. Pero su jefe de estado mayor, el general Bennigsen (1), le recomienda una posición que está 40 millas más al este. Esta posición está cerca de un pueblo llamado Borodino.

Los rusos fortificaron la zona, siendo el punto más fuerte una colina situada entre Gorki y Semenovskaya. En su longitud de 180 metros se fortifica con una serie de posiciones defensivas, apoyadas por entre 18 y 21 cañones de 12 libras. Este lugar será conocido como el "Gran Reducto" o el "Reducto de Raevski", pero no adelantemos acontecimientos...

Detallar la batalla requeriría un libro o una serie de posts. En resumidas cuentas, Napoleón deja toda su sutileza y se lanza contra las posiciones rusas sin contemplaciones ni filigranas tácticas. Será una batalla de soldados, no de generales. en el punto que nos interesa. Allí, la División de Morand asaltó el Reducto. El 30o. Regto. de Línea consigue abrirse paso en el Reducto e incluso lo sobrepasa, solo para ser diezmados por un contraataque ruso liderado por el bravo general Raevski. Allí morirá el jefe de la artillería rusa, general Alexander Kutaisov, cuya muerte impedirá que la artillería rusa sea dirigida de forma óptima. El pese de dicho asalto lo llevó Eugenio de Beauharnais y su X Cuerpo. Además de un buen contingente de infantería los franceses contaban con el II cuerpo de caballería del general Montbrun. Lo integraban coraceros y carabineros franceses, así como los coraceros sajones, polacos y de Westfalia, encuadrados en la 7a. División de Coraceros. Caballería pesada de la buena.

En el caso de los Guardias sajones, luchaban sin coraza. Estas estaban en Varsovia. Latour-Marbourg dijo a los coraceros que la falta de corazas no debía impedirles realizar su misión.

El cuerpo ya había visto acción durante ese día, y Montbrun había muerto. Eso había obligado a Murat a buscarle sustituto. En el estado mayor estaba el general Auguste Calaincourt (2), quiennfue enviado a mandar dicho cuerpo de caballería. Al verlo abatido, les arengó:"¡No lo lloreis, vengadle¡". 

Tras esa arenga, recibió instrucciones de atacar el Gran Reducto.. La sabiduría convencional no consideraba que la caballería pudiera tomar posiciones fortificadas, más adecuadas para ser tomadas por la infantería. Pero esa batalla fue de todo, menos convencional. Calaincourt respondió a la orden de Murat: "me verá allá arriba, vivo o muerto." Calaincourt cargó al frente del 5o de coraceros. Una bala le alcanzó a la cabeza mientras mandaba su última carga.

Los escuadrones de coraceros avanzaron hacia los flancos del Reducto y cargaron a fondo contra las baterías de artillería y cuadros de infantería. El 7o de coraceros, junto a los coraceros sajones de la Guardia de Corps y el Rgto. Zastrow entraron por el flanco izquierdo de los fuertes. Encontraron algunas unidades de infantería que les dispararon, e incluso les lanzaron los mosquetes como si fueran jabalinas. Tras una feroz lucha cuerpo a cuerpo, la caballería pesada tomó la posición, una hazaña sin precedentes.

La toma fue notificada a inmediatamente. También se le informó de la muerte del general Calaincourt. Su hermano Armand estaba al lado del Emperador, recibiendo la noticia con un semblante impasible, solo traicionado por una lágrima.

Eugenio consolidó la posición, mientras por parte rusa Barclay envió a dragones y húsares a contraatacar.  El choque de caballería fue brutal. En un momento dado, los carabineros franceses cargaron contra los coraceros de Zastrow, al confundir su uniforme blanco con el de los coraceros rusos.

Al final las reservas francesas decidieron el día. En una de las batallas más sangrientas de la época, la caballería jugó su gran papel. Una dura prueba, que no sería tan dura como la que les esperaba al retirarse en el invierno ruso.


(1)Levin Bennigsen era un alemán de Hannover que servía en el Ejército Ruso desde 1773. Colaboró en la conspiración que asesinó al zar Pablo I y mandó el ejército ruso en la derrota de Eylau, derrota en la que abandonó al ejército ruso para irse a toda velocidad a San Petersburgo para anunciar su "victoria"....